viernes, agosto 27, 2004

Ultimo dia

Hoy, Milano amaneció un poco más llena bajo un sol esplendoroso y un cielo incomprensiblemente azul.

(Yo, en cambio, amanecí con ella entre mis brazos.)

Al principio, me pareció que el clima se burlaba con sarcasmo de su partida. Pero, después de mucho pensarlo, más bien me parece que conspiró, con nosotros, para evitar derramar lágrimas.

(No que yo haya tenido mucho éxito en ese sentido)