martes, julio 20, 2004

Sobrevivencia

Otra vez Milano.

Sobreviví al auto manual. Y sobrevivi a ese último beso en el área de embarques de Orio al Serio.



Ahora hay que ver si sobrevivo su ausencia.

Otra vez Milano

La ciudad adquirió una familiaridad desconocida en mi ausencia y ni siquiera tuvo la gentilesa de advertírmelo antes de que llegara.

Parecería imposible encontrar a La Toscana en este enredo furioso de transporte público y bares sin sillas y, sin embargo, lo logro.

Todo adquiere claridad.

Los momentos duran un instante. En realidad los vivimos para acabar guardándolos sólo como memorias.

Y, la memoria de esos cinco días que nos regalamos es enorme.

Gigantezca.

Como si la Toscana hubiera sido hecha exclusivamente para que yo recordara esos momentos.

lunes, julio 19, 2004

Atardecer

El sol incendia el corazón del Chianti, convirtiéndolo en un universo de colores desconocidos en el que parece imposible no estar enamorado.

Pero lo que me ata a ella no es eso.

Ni el perfume envenenado con vainilla que disparan su cabello y sus sonrisas.

Ni el vértigo producido por las casas desmedidamente hermosas, los castillos del siglo XIII y las voces que susurran los secretos eróticos de hadas e íncubos.

Para nada.

Sin embargo, justo en este momento, en el que el bosque diventa inescrutáblemente seductor y la Toscana entera diventa una metáfora de la felicidad incomprensible, el sol, su perfume y el vértigo conspiran para que crea en la eternidad, la publicidad y todas las mentiras hermosas del mundo.

Y, mientras creo, la amo todavía más.




Mucho más de lo que creía.

jueves, julio 15, 2004

Chianti in Greve

Hoy vamos a ver el atardecer armados de panes, vinos y quesos. Y, después, vamos a quedarnos dormidos, embonados, viendo películas tontas.