domingo, enero 25, 2004

Tres peliculas

Llorando, enamorado y contagiando del más extraño efecto Stendhal, tomo una decisión irreparable:
Sólo tengo que hacer tres películas en mi vida:

La primera, sobre el amor desbordante, el amor intenso, inaplasable, hermoso. El amor que huele a futuro. El amor de las lágrimas dulces. El principio de todas las cosas.

La segunda, sobre la muerte irreparable, la muerte inóspita, inesperada, helada. La muerte que sabe a pasado. La muerte de las lágrimas heladas. La pérdida absoluta.

La tercera, sobre aquello a lo que he decidido dedicarle mi vida. Aquello en lo que estarán encuadrados el amor y la muerte cada vez que me sucedan.

martes, enero 20, 2004

Sun and Wind Burnt Lips

Hoy Laura leyó eso, distraida y en voz alta, de un protector labial que encontró sin que se sepa muy bien por qué.

Y, en parte porque me recordó a Verónica y en parte porque se me hizo extrañamente relevante, decidí que va a ser el título de mi próxima novela.

(si claro, un día de estos)

jueves, enero 15, 2004

La maquina de los sueños

Los japoneses inventaron una máquina que diseña los sueños. Lo escuché hoy en la radio. Y todo sería tan insoportablemente Philip K. Dick, si no fuera porque yo llevo tres semanas conectado a otra muchísimo mejor. Ama las barras de chocolate, acaricia las consonantes cuando las dice y va por la vida firmando vm.

(y yo, desde luego, estoy totalmente perdido en ella)

martes, enero 06, 2004

Foto del Futuro [1999.2004]

Foto del futuro
(dirigida a mi mismo, en este mismo lounge de aeropuerto, hace 18 días ó "mi vida después de veronica")

Seoul/Incheon, 7/1 (2004)

Te propusiste ir llenando el blog desde donde se pudiera, en parte para recordar mejor tus vacaciones de lo que acostumbras, en parte para mantener actualizado de lo que te pasara a quien se dignara leerlo, en parte para escribir al menos un poco.

Pero no te preocupes. Te será imposible entre la falta de conexiones y la falta de inspiración y el hecho de que, por primera vez en tu vida, vas a entregarte generoso a una experiencia insólita en vez de soñar con ella.

La conocerás la noche del 24 de diciembre y para el 31 estarás enredado entre sus cabellos, soñando con la playa a la que ella quería que fueras.

Y luego sucederá todo. Vendrán las cartas cruzadas, y las canciones compartidas y la foto perfecta y las noches interminables y la banquita del centro comercial de Singapur y, finalmente, la despedida.

Te quiero. Yo también (porque, por más que lo intentes, no vas a poder poner en palabras lo que estás sintiendo en ese momento).

Y, mientras amanece en Seúl, tres días después, todo será extrañarla y pensar como diablos vas a hacer para regresar a tu vida como siempre, esa vida llena de depresiones y obstinación en la que no habían noches de año nuevo llenas de estrellas y champaña, en la que tu disco duro y tu mente no estaban llenos de fotos, en la que no te sentías así de vivo (aunque su ausencia te produzca una sensación inmensa de vacío).

Dreams can come true.
Nunca pares de vivir.