Dreams can come true indeed
Nueva York te cambiará la vida de un modo que ni siquiera te imaginas. Y tres días después de regresar, tratando de ponerle orden a esa avalancha de nostalgia, amor desbordante y malteadas de vainilla que es tu cabeza, mirarás hacia el futuro desafiante. Tiene que haber las barras de chocolate, los amaneceres, las ciudades. Simplemente tiene que haberlos.
