Ambos se amaban, modesta pero hermosamente. En tan sólo seis meses ya habían compartido (aunque casi por accidente, es cierto) dos películas de Bergman, exactamente cinco orgasmos simultáneos y 15 minutos de fama en un extraño informercial de productos para depilarse.
Y hubieran sido felices para siempre, si no hubiera sido porque la vida de ella se parecía a un haiku...
...y la de él era más bien como un copy publicitario.
