Seoul/Incheon, 19/12
En Corea manejan a la derecha y leen empezando por la izquierda, pero, inexplicáblemente, van por las escaleras a la izquierda. Así que si uno sube escaleras eléctricas en el aeropuerto viendo como la gente habla por el celular, o pensando en recepcionistas de hotel o en protagonistas de videohome puede ser mortal.
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Corea-Singapur. En el avión me mareo del carajo, no se sabe si debido a las turbulencias o a la intoxicación producida por la novela de Chuck Pallahniuk.
For the record, the weather today is uninspired, with traces of inmense boredom.
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Singapur, 19/12
A diferencia de Seoul, Singapur es cálido y luminoso. Ese pantano de plagas, piratas y proxenetas transformado (por obra y gracia de la guerra fría) en máquina de pinball gigantezca, completa con dictadura militar y televisión satelital.
El aeropuerto me recibe con imágenes: los inmigrantes indios que hacen la limpieza, la niña malasia de ojos negros y enormes, el occidental rubio con la playera de Kung Fu, la hermosa edecán a la sálida, la viejita china con el gaffette amarillo.
Y afuera, en la máquina de pinball gigantezca, siempre hay alguien que gana algo a costa de estas personas.
